(tltr, pueden leer las negritas)
Contratamos en el hostel un tour por la bahía de Ha Long a un precio razonable. Así que nos levantamos y tempranito nos pasó a buscar una combi para ir a conocer las afamadas islas. Después de cerca de una hora pasando por otros hostels y hoteles, el guía nos dice que para llegar se tarda unas cuatro horas por ruta y que después nos meten en un barquito para ir al barco donde vamos a pasar la noche.
Hacía mucho frío, asi que nos pusimos todo el abrigo que teníamos encima, y pa’ Ha Long nos fuimos. Nos dormimos todo el trayecto tapados con las bolsas de dormir. Es que prenden el aire acondicionados aún en invierno!
Cuando estábamos llegando, empezamos a ver en distintos tonos de grises las 2000 y pico de islas que hacen a la bahía. Un dato de color es que fueron declaradas unas de las maravillas naturales del mundo (junto con nuestras cataratas y cinco lugares más). Son impresionantes. No podemos dejar de imaginarnos lo que debe ser este lugar con sol, sin lluvia y de preferencia en verano.
Del puerto fuimos a un barquito pequeñito que nos acercó hasta el “Ha Long Party”, nuestro crucero. Ja! Tenía luces de neon en el suelo y una flor de karaokera en el medio del comedor. Uno de los muchachos del barco nos dice: “a la noche, party, porque esto es Halong Party”.
Estando en la proa o en la popa, o en alguna parte del barquito, nos mojamos todos viendo la bahía, es preciosa… islas de piedra grandes grandes grandes por todos lados y en distintos tamaños! Faaaa!!!!
Para bienvenirnos nos dieron un tecito vietnamita que es muy rico y unas frutas, hicimos el check in y nos repartieron los camarotes. Ahí íbamos a disfrutar de dormir nuestra primera en un barco. Había un tipo que era marinero, que estaba más acostumbrado a dormir en barcos que en tierra firme y nos miraba con cara de: ¡qué de nuevo puede tener?
Estuvo re bueno!
En un momento, nos propusieron hacer kayak en la bahía. Ser se quedó en el barco y Ana se fue a remar. Según Sergio y otros que se quedaron en el barco hacía mucho frío para hacer kayak. Según Ana no quería perderse esta oportunidad y se fue a andar en kayak.
Dijo Ana:
“El kayak estuvo buenísimo, el agua es super cristalina y estaba a mejor temperatura que fuera de ella. Me empapé y me encantó. Anduvimos con un koreano como una hora en el kayak, fuimos a unas cuevas, a dar la vuelta por una isla, a jugar una especie de carrera en kayak con dos yanquis y unos australianos. Cómo me gusta el agua! Cómo me gusta empaparme con el agua del Mar de China!”
Después nos encontramos en una playita donde hacía que hacer trekking durante un rato para llegar a la cima de una montaña para tener una vista de toda la bahía. Sergio estaba contentísimo. Ana solo pensaba en sus tobillos. La vista era impactante. Y los dos seguíamos pensando cómo sería sin lluvia y con sol. Nos quedaremos con las ganas, porque desde que pisamos Vietnam el gris nos acompaña.
De vuelta al barquito para ir al barco. Ducha caliente para Ana. A la cena nos llenaron como pollos para año nuevo chino. Y ahí empezó la Party. La cuestión es casi todo el mundo se fue a dormir y quedamos un grupo de checas, un yanqui queríedose levantar a alguna de las checas, una pareja cubano-alemana, nosotros y el personaje del barco. Cerveza va para nosotros, whisky va para las checas, hubo un momento en el que incitaron al Don Party a karaokear. Al principio se resistió, pero después se enchufó. Así que el don empezó a cantar y a entonar, caminando por el barco con el micrófono, entusiasmado. Antes que nos enchufaran a nosotros “la bamba” o “la isla bonita” que eran las que estaban en castellano, al yanqui le toco su suerte o desgracia y entonó a los red hot con un coro de borrachos (nosotros y el resto), y despacito antes que nos tocara, como buenos maricones, dijimos, “ohhh estamos muy cansados, nos vamos a dormir, hasta mañana”. Y huimos hacia el camarote que quedaba exactamente al lado del comedor. Les toco a las checas y nosotros las coreamos desde la cama, muriéndonos de risa.
Y al sobre en las bolsas de dormir, el frío siguió siendo nuestro fiel compañero. Pero por suerte pudimos dormir súper bien en el barco, esperábamos que el mar nos acunara a modo de arrorró, pero no pasó.
Al otro día volvimos a ir cerca de donde habíamos estado y de ahí el barquito que nos llevó a unas cuevas enorrrrmes! Con estalactitas y estalagmitas, eso que se estudia en la primaria y que solo recordamos por el nombre, igual que ribosoma o acido ribononucleico. Precioso!
De vuelta al barco grande, comimos, seguimos mirando, jugamos al metegol (si, tenía metegol y dardos), y aprendimos a hacer arrolladitos primavera que luego comimos.
Muy contentos le dijimos chau a Ha Long, con ganas de verlo con el mar verde, el cielo azul y mucho sol para zambullirnos.
Nuevamente la combi nos llevó hasta Hanoi, y de ahí, a la horita, nos tomamos un tren a Hue, en la parte central de Vietnam. La última vez que habíamos dormido en un tren había sido en el trayecto Vigo-Madrid, o sea un tren europeo. Esto fue a la vietnamita. Estas en una sala de espera que podría ser retiro pero con mucha menos gente y más limpio. Un tipo te pasa a buscar, vos lo seguís con tus mochilas, pasas por un montón de vías y de repente aparece un andén numerado. Buscas tu vagón y tu camarote y ahí te depositás en tu cucheta. Nuestros compañeros de viaje eran un señor vietnamita y una chica que nos pareció china pero que al preguntarnos nos dijo el indeseable “americana” ante lo cual le dijimos “ahhh ecuatoriana? Venezolana?” y nos dijo “norteamericana” sin ganas ya de preguntarle si era mexicana le dijimos ahhh. Ok. Yanqui. Obvio.
Al señor lo pasaron a saludar cerca de diez tipos con tonos amigables, suponemos, porque el viet es tan difícil que no pescamos ni una palabra, y aunque la pesquemos tampcoo lo entenderíamos porque es un lenguaje tonal, o sea una palabra pronunciada de cinco maneras diferentes significa cinco cosas diferentes.
La cuestión es que nos dormimos en las cuchetas y dormimos mejor de lo que pensábamos. Trece horas en el tren mediante y a las ocho llegamos.
Hola Hue!
pd1: El título del post se debe a que la bahía parece donde se filmó Piratas del Caribe.
pd2: De lejos las islas parecen el lomo de un dragón, por eso el nombre que significa el dragón aterrizando.
Chicos: definitivamente este lugar es de lo mas hermoso que vi (desde las fotos) desde que emprendieron el viaje. El agua se ve hermosa para nadar, lástima el frequete. Recuerdo haber visto fotos de una playa con formaciones rocosas similares en tailandia...
ResponderEliminarbesos burzaquenses y sigan disfrutando!
sin lugar a dudas coincido que los burzaquenses, uno de los lugares mas hermosos que he visto! que lindo lugarrrrr! esas rocas/motañas/lo que sea, me hacen acordar en parte a la pelicula Avatar! no paro de mirar estas fotos! que lindu lugar por favor!
ResponderEliminarbesos desde Banfield!
coco y cari