domingo, 19 de febrero de 2012

Kathmandu

(falta la imagen, internet a veces no quiere subir fotos)

Por qué es tan difícil hablar y escribir sobre Kathmandu?

Hay quienes dicen que nos constituyen palabras, hay quienes dicen que nos constituye materia, hay quienes dicen que los sentimientos son lo más representativo que tenemos.

Kathmandu es materia, es sentimiento, es cuerpo y es edificio.

(Están hablando de fasssoo, comentario de Serge)

Así como las banderas a las que sacamos mil fotos, los colores de Nepal son 5: aire, fuego, agua, tierra y éter. Y todos estamos compuestos por los cinco. Así como los mantras escritos en las banderas que cuelgan en las alturas para que el viento los haga pasear por el aire, nosotros nos sentimos un poco bruma en Kathmandu. Está en todos lados, sin estar en alguno en particular.

Kathmandu tiene ese no se qué que no se puede poner en palabras. Tal vez sea ese frío intenso, o la tierra de las calles, o la bruma espesa de la mañana, o las montañas tan altas, o los mantras por doquier... tal vez sea por eso junto.

Al igual que en Vietnam, nos sentimos distintos. Porque no está suavizado para el turismo. No está tan preparado, no está tan for export. Si bien hay muchos negocios de muchas cosas... en los templos se respira ese aire que pone en jaque al mejor alfabeto y a las palabras más delicadas.

Ni bien llegamos al primer templo, al ver los ojos de buda en la altura con las banderas, Ana se puso a llorar. Había un muchacho en la feria de la entrada que estaba tocando el violín. Obviamente nos preguntó de dónde éramos. Buenos Aires, Sudamérica. Very far, my friend. Oh Yes, pero esto es tan bonito que vendría mil veces más. Querés comprarme un disco? Un violín? No puedo, todavía no puedo con lo que estoy viviendo. Y el tipo me dice: la música y este lugar genera esas cosas. Se sonrió, nos miró y se fue.

Nepal conmueve, o al menos la conmovió a Ana. Que nunca le gustó el frío, que nunca le gustó la bruma, que nunca le gustó la oscuridad. Todo eso junto. Y todo eso mágico.

Itinerario de viaje

Desde Varanasi nos tomamos un tren nocturno a Nueva Delhi, viajamos en primera cual buenos turistas y viajamos súper bien. Al llegar a Delhi, nos pasó a buscar nuestro guía nohabloinglés, nos llevó a su casa donde su hija nos cocinó y al ratito al aeropuerto a tomar un vuelo por Jet Airways. Según nuestras averiguaciones en Google, es la aerolínea india bajo costo y la más peligrosa. Según nuestras averiguaciones el aeropuerto de Nepal es uno de los más jodidos del mundo, porque está en el medio del valle de Kathamndú, en un valle en medio de los Himalayas. Cuando ves la pista, no se puede dudar o te la pones contra alguna montaña.

Haciéndonos los superados, al avión nos metimos. Casi llegando empezamos a sentir un poco de… turbulencias - qué lindo. Pero llegamos bien y dijimos, joya! El aeropuerto es pequeño, simple, con un estilo Las Toninas importante. Machimbre y alfombra marrón. Pagamos la visa y salimos pa’ fuera.

Nos estaba esperando un taxi que nos llevaría al hotel. Todo genial. El asunto es que el don empieza a manejar para el hotel y adivinen qué? Toda la ciudad una boca de lobo. Después nos enteramos que como la electricidad la provee India, después de las 7 y media de la tarde (que para acá ya es de noche hace rato) se corta la luz. Así que andando por calles de tierra, precipicios y sin ninguna luz, después de un rato llegamos al hotel.

En el hotel pensaron que éramos sherpas y nos dieron una habitación en el último piso (7 pisos por la escalera). Muy divertido hacerlo cargando las mochilas. Lo interesante era que la situación nos hacía pensar dos veces antes de salir. Y a la asiática, Ana cargando dos mochilas, Sergio y el chango del hotel, una. Puffff

Después de dormir con MUCHO frío y bien tapados nos dispusimos a salir a recorrer la ciudad. Al revisar bien notamos que una ventana estaba abierta de par en par (claaaa, así es muy fácil tener frio, je).

Pedimos un mapa y al marcar los primeros puntos de la ciudad donde pensábamos ir caminando, un señor nos saluda y nos dice que es nuestro chofer. Excelente!!! Ahora sí, fuimos a los mismos lugares que pensábamos ir pero en auto. Por un lado la ciudad era extremadamente grande para recorrerla a pie y el mapa lo bastante berreta como para asegurarnos unas horas de estar perdidos.

El primer lugar donde fuimos era el monkey temple (no volveremos a explicar el título). Después de subir unas cuantas escaleras (como le gustan esas porquerías a los nepalíes) llegamos a un lugar hermoso. Una estupa con los ojos de Buddha mirando el valle. Un par de ojos a cada lado, sumando cuatro pares. A su alrededor hay unos cilindros que tienen un mantra tibetano de protección. Las personas pasan haciendo girar los cilindros como si estuvieran rezando el mantra. La jodita es que adentro del cilindro hay unas escrituras que contienen ese y otros mantras escritos, cientos y cientos de veces. Así que con uno giros la persona es como si rezara miles de mantras.

El lugar transmite una paz increíble, lleno de gente del lugar y monjes que van a ese punto a rezar. Entre los ojos hay una nariz, que en realidad es el símbolo nepalí del 1, esto implica la unidad. De fondo se escuchan rezos de las personas, mantras de algún que otro templo o de algún vendedor que está queriendo vender su cd de mantras. Desde arriba se ve la ciudad (o al menos hasta donde la bruma nos permite ver). Y se ven cientos de banderas de muchos colores colgando hacia la estupa.

Luego de quedarnos en ese lugar como embobados simplemente observando todo, nos fuimos la una ciudadela dentro del la ciudad que es patrimonio de la Unesco. Las casas están hechas en madera con estilo mongol y tienen más de 300 años (las más nuevas). La gente vive ahí como en un cuento de hadas o como en una película al mejor estilo del tigre y el dragón.

Como Kathamandu no produce casi nada (muchas de las cosas son importadas), los pocos ingresos que tienen son a partir del turismo. Nos dimos cuenta que una entrada a esa ciudadela valía 75 pesos cada uno. Lamentablemente no teníamos ese monto en rupias nepalíes y un guía muy amablemente nos invitó a retirarnos de la ciudadela o comprar el ticket. Como ya la habíamos recorrido nos fuimos muy amablemente. El tema es que nos hacía salir por el lado contrario por el que entramos, así que tuvimos que hacer tiempo, separarnos y esquivar al guardia para poder volver al auto ;)

Cansados entre el viaje, las caminatas, levantarnos temprano, nos fuimos a ver la estupa llamada Bouda. Es una versión gigantesca de la estupa del monkey temple. Mucho más poblada, pero no menos bonita. En esta la gente puede subir a un primer nivel y recorrerla desde una galería que permite ver a la gente haciendo girar los cilindros. Paramos a comer una veggie burger en una terraza cercana con vista a Bouda. Aprovechamos para leer nuestro librito de introducción a las costumbres nepalíes.

Unas horas más tarde volvimos al hotel, no sin antes recorrer un poco la zona. Los negocios siguen un patrón bastante particular: Negocio de platería, lugar para comer, venta de equipo de escalada, venta de equipo de escalada, venta de equipo de escalada, platería, escalada, chucherías, escalada. Y así se repite infinitas veces. En los negocios de escalada se consiguen cosas truchisimas, otras copiadas de buena calidad, algunas originales de buena calidad y por último algunas excelentes. Los precios van subiendo según la calidad. Aprovechamos para equiparnos para el frío de Londres ;)

Ya cuando nos estábamos por acostar, aparece nuestro querido chofer y se dio la siguiente charla:
- Chofer: quieren ver el amanecer en las montañas mañana?
- Nosotros: siiii
- C: Ok, 4am los paso a buscar
- N: upssss .. ok, nos vemos a las 4am

Después de dormir muy poco a las 4am estábamos abajo esperando al chofer que nos llevó una hora a las afueras de la ciudad. Por caminos de montaña donde sólo podía pasar un auto (aunque era un camino ida y vuelta). Ahí subimos hasta el mirador de unas cabañas que están ubicadas en una colina con una vista envidiable. Esperamos muertos de frío hasta que empezó a amenazar el sol. Ahí empezamos a ver que lo que nos parecían nubes altas en el cielo, no eran más que las siluetas de las montañas. IN CRE I BLE el amanecer que vimos ahí. El sol empezó a salir muy alto, evitando las montañas. Duró un rato y luego las montañas se desvanecieron por la bruma, dando paso a las terrazas de cultivo aprovechan a cultivar lo poco que crece ahí.

Unas horas más tarde y té de masala de por medio, seguimos paseando por la segunda ciudadela de la ciudad y viendo distintos lugares hermosos. Desde un barrio donde la gente vive vendiendo sus trabajos en cerámica. Se ve a todos trabajar en comunidad armando, cocinando, vendiendo los productos. Uno más bonito que el otro. Nos imaginamos un lío traer los algún cacharro, así que nos quedamos con las ganas.

Agotados volvimos a la ciudad donde nos dedicamos a mirar todo lo que pasaba a nuestro alrededor. Es una ciudad extremadamente ameno y simple… y eso le da una belleza particular. Al otro día era nuestro último día en Kathmandu. Aprovechamos para hablar con la gente del hotel que fueron (después de los de Bangkok), los más amables anfitriones que tuvimos). Nos escribían poemas, nos regalaron un té verde orgánico nepalí, nos contaron sobre sus vidas, gente simple y muy afectuosa.

Definitivamente Nepal es un destino para volver y hacerlo con más tiempo y quedarse simplemente viviéndolo e ir un poco más a los pies de la montaña para poder disfrutar del excelente paisaje todos los días, todo el tiempo.

viernes, 17 de febrero de 2012

Las enseñanzas de Dobay



Dobay fue nuestro guía en Varanasi y fuimos muy afortunados en poder contar con él, y que él nos cuente.

Por varios motivos, el primero es que maneja un inglés amplio, es decir, sabía ingles y lo usaba, lo cual nos permitió tener largas conversaciones, te de masala mediante, por fuera del vocabulario turístico que podría sintetizarse en el how much, buy me please, see my shop, come on my friend please buy my, no thank you no thank you.

Dobay es lo que conoceríamos como un Monje en occidente, pero que en India es un Brahmin, la casta más elevada dentro del sistema de castas. Como no entendíamos la onda casta, le pedimos que nos explicara más.

Hay cinco castas y generalmente uno nace y muere en la misma casta, y forma parejas con gente de la misma casta.

La mejor posicionada es la brahmin, que sería la casta espiritual, los maestros del hinduismo y budismo, quienes cantan los mantras, los santos (que serían la imagen que tenemos de monjes nosotros). Los que están dedicados a la espiritualidad.

La segunda casta son los parientes del Rey y el rey mismo. De estos no sabemos mucho, pero intuimos que están ahí medio al pedo. Una anécdota del rey es que a pesar de que fueron destituidos los reyes cuando Indira Gandhi asume el gobierno en el 47, siguieron teniendo un rol político y de memoria. India eran 22 reinados, cada una de las ciudades que visitamos era un reinado. La cuestión es que después de no sabemos qué año, el don Rey ya no corta ni pincha, no tiene función política ni económica, pero vive ahí. Fuimos a ver un palacete que en ahora funcionaba como una casa de artesanías gigante y tiene unas escaleras largas, de mármol y con alfombra roja. Dubay nos contó que cuando el tipo sale a dar una vuelta, lo hace en elefante y con escoltas, y que si está el, solo él puede subir por la alfombra roja.

La tercera casta son los Business. Entre la segunda casta y la tercera, hay mucha mucha diferencia. Hacer negocios está mal visto en general, ya que no hace al bien común, sino para su propio bien, dicen que es egoísta e improductivo. En esta casta entra tanto el feriante, el verdulero como los guías y los de los paquetes turísticos. Todo aquel que infle precios.

La ultima casta es la de los “laba baños”. En palabras de Dubay “podrían no existir”, “sus funciones son impuras”, “no tienen educación”. Nos contó que la educación pública es mala y que la privada es buena, pero que “los niños no van a la escuela porque no tienen buenas familias”. El muchachito que nos llevó en la barquita, nos dijo “desde los 10 que trabajo en el Ganga, no me da la cabeza para estudiar”, “voy a estar en el Ganga como todos los que estamos acá”. La justificación de estas personas sobre su pertenencia a la casta es bastante terrible. También nos dijo “es natural, alguien lo tiene que hacer”. Ante las preguntas de cómo pueden cambiar de casta, Dubay nos dijo: si siempre están pensando en lo de todos los días, en comer, en mendigar, cómo van a poder ir más allá de eso? Como van a llegar al nirvana?”. Imagínense nuestras caras al escuchar esto. Cambiamos de tema.

Por otro lado, nos dio una serie de indicaciones para tener “good karma” (con tono muy solemne). Según nos contó, hay dos karmas, el bueno y el malo. En el hombro izquierdo hay alguien que nos anota el mal karma en un omóplatos, y en el hombro derecho hay otro alguien que nos anota el buen karma en el otro omóplato. Por eso cuando ven a alguien con un hombro más alto que el otro, saben qué karma tiene más alto. El point es tener el good karma lo más alto posible, y para esto hay una serie de cuestiones a cumplir:
- Ser vegetariano es buen karma.
- Meditar y hacer yoga antes del amanecer es buen karma.
- Ayudar y trabajar en los templos sin cobrar es buen karma.
- Ante la pregunta de si limpiar la casa es buen karma, nos dijo, normal karma, hay que hacerlo.
- Ayudar a los demás es buen karma.
- La comida animal es mal karma (huevos incluidos), solo los lácteos son permitidos.
- Los business son mal karma.
- Los ruidos fuertes son bad karma.
- Conversar y registrar al otro es buen karma.
- Ser egoísta es mal karma.

Nos contó que para ser un brahmin 100% hay que levantarse a las 4 de la mañana, meditar, hacer yoga. Mientras que él hace eso, su mujer hace un mandala en la puerta con tiza para la buena fortuna, salpica la puerta con pintura roja, se baña y prepara el desayuno. Todas las mañanas. De todos los días. Hacer yoga antes del amanecer es bueno porque “el aire está más limpio”.

Cómo consiguen pareja los brahmines? Se contactan con otras familias de la misma casta y tienen entrevistas. Ante todo, le preguntan a qué libro sagrado siguen (hay varios libros sagrados), cuáles son sus dioses predilectos, cual es la educación, qué tipo de yoga hacen, y así, todo todo todo. Y recién ahí, si pasan esas entrevistas, se conocen los futuros conyugues. No antes. Los matrimonios los arregla la familia. Y si hay algo que no va, no hay casorio. Los policías son muy mal vistos por Dobay: “si en la entrevista dicen que es policía, no hay más conversación, a los policías no se los incorpora a la familia, que se queden con su familia policía”.

Si bien Varanasi es una ciudad hermosa desde varios aspectos, nos encantó poder disfrutar el tiempo con nuestro guía.

Gracias Dobay

domingo, 12 de febrero de 2012

Varanasi o Veranes



Varanasi es una de las ciudades más antiguas de la India ( y según dicen algunos, una de las ciudades más antiguas de la humanidad ). Un aura espiritual la recorre en cada calle.

Llegamos luego de una noche en un tren nocturno de la India (la calidad de los trenes es superior a los de los vietnamitas en un 127%). Allí nos esperaba un guía con cara de pocos amigos que nos llevó al hotel para que dejemos las valijas, hacer el checkin y arrancar la mañana. Este ritual se volvió costumbre tanto en la India como en Nepal.

Como primera parada tuvimos un templo dedicado a Shiva. Fue una suerte que nuestro guía (que al final resultó ser un GROSO) fuese hinduista, ya que nos hizo una buena reseña y explicación sobre cada uno de los dioses, semi dioses, elementos y objetos que estaban en el templo. El templo quedaba en el medio de una ciudad universitaria. Los estudiantes pasaban por el templo antes de ir a una clase ya que uno de los ritos era pedirle a Shiva que limpie su cabeza de conocimientos para poder adquirir nuevos.

Una vez que terminamos de caminar por ese templo y por la ciudad universitaria nos fuimos al atardecer a visitar el Ganges (se me pianta un lagrimooooon). El Ganges o Mother Ganga es un río sagrado que baña las costas de Varanasi. A su orilla están los Baths o escalinatas que sirven para muchas cosas. La gente en esos baths:

- Crema los difuntos y tira sus cenizas.
- Si la persona antes de morir era santa, simplemente tiran el cuerpo sin cremar.
- Construyen templos (de todo tipo).
- Hacen toda clase de ritos y rituales.
- Se sienta a meditar.
- Lava su ropa.
- Se baña para limpiar sus pecados.
- Hacen ofrendas a la madre Ganga.
- (entre otros)

Tomamos una barca manejada por un niño de 15 años que nos llevó a recorrer el Ganges al anochecer. Es un lugar precioso, místico. Lo recorrimos de punta a punta, pasamos también a la otra orilla (en época de lluvias no existe otra orilla). Hicimos nuestra propia ofrenda desde la barca. Una vez que anocheció nos fuimos a ver uno de los rituales que se hacen de cara al Ganges desde un Bath. Una serie de monjes cantan, hacen ofrendas, rezan y demás durante una hora.

Terminado el paseo por el Ganges nos fuimos a ver un recital de citara y tabla a un callejón olvidado, en la escuela de un lutier. Después nos dimos cuenta que la escuela estaba de espaldas al Ganges (a los pies de un Bath).

Agotados pero felices volvimos al hotel para descansar un poco y disfrutar de una cena y una cama. Peeeeero como siempre, nos acostamos tarde y nos levantamos temprano. Así que a las 5am ya estábamos arriba esperando a nuestro guía que nos llevó a ver el amanecer en el Ganges. La bruma era importantísima, la barca era la misma, pero la gente se multiplicó por cientos. A estas horas había mucha más vida en el Ganga. Pudimos ver todas las cosas que les comentamos arriba pero todas al mismo tiempo y nos dimos cuenta la importancia de este río sagrado para los hindúes.

El día siguió como todos esos días que amanecemos antes del amanecer, somnolientos pero sonrientes (=

Continuamos viendo las calles de Varanasi y sus infinitos recovecos. En el barrio musulmán vimos como hacían los saaris a mano en los telares. Y sin dar puntada sin hilo, Ana se compró uno. Ahora a aprender a ponérselo y a buscar una oportunidad propicia para hacerlo.

La cena fue el momento donde nos sacamos todas las dudas y más con nuestro querido guía Dobay, que pertenecía a la casta de los Brahamins (o los sacerdotes). Ya subiremos algunas de las cosas que nos comentaba este buen hombre.

Entrados en la noche nos fuimos a la terminal de trenes para emprender nuestra vuelta a Delhi donde nos esperaba el avión para Nepal. El tren se demoró 4 horas más de lo estipulado en llegar a la estación, así que nos divertimos mirando el andén y las cientos de ratas que había en él. No perdiendo la oportunidad de charlar sobre la India con el guía.

Agra (o la ciudad del Taj)




Agra es la famosísima ciudad que aloja al famosísimo Taj Mahal, ese edificio blanco que vemos en las fotos y que todas las estrellas posan con él de fondo. Por supu que nosotros también lo hicimos y lo pueden ver en las fotos (nos sentamos en el banquito donde se sentó Lady Di, fa).

Resulta que una vez hubo un Mahara de la dinastía mongol que se llamaba Shah Jahan, que reinó a mediados del milenio del 1600 y tenía varias esposas, a la usansa musulmana. Pero había una que quería mucho mucho mucho que se llamaba Mumtaz Mahal y que falleció dando a luz a su 14avo (no sabemos cómo sería en letras) hijo. El tipo era muy prolífico, no? Entonces don Mahara le construyó en su honor el famosisisimo Taj para que sus restos estén ahí. Por la motivación es también conocido como el Templo del Amor.

A la distancia o en algunas fotos, el Taj parece blanco parejito, pero no. Todos los dibujos y lo que parece pintura son incrustaciones de cerca de un centímetro (intentamos sacarles fotos pero fue muy difícil). Y lo que se ve de cerca blanco está todo esculpido con flores y con formas geométricas...

Ese día amanecimos a las 5 y media de la mañana para salir a verlo al amanecer. Llegamos a las 6 allá. Pero resulta que no abre hasta que ya amaneció. Está abierto desde el amanecer hasta el atardecer. Llegamos de noche, sacamos las entradas (caras caras) y nos fuimos a hacer la fila mientras iba aclarando. Las filas son 4, dos para locales y dos para extranjeros. Dos para mujeres y dos para varones. Aún cuando en la fila de mujeres extranjeras había poca gente, el guía sugiere que Ana se mande a la de locales (porque era más good). Asi que primera en la fila. Ya desde que era de noche había un montón de guardias con escopetas muy grandes dando vueltas. Para entrar hay que pasar por dos cosos de esos que detectan metales, y te toquetean los y las guardias. Así que pasadas las situaciones indeseables según nos comentaron el por qué de eso es porque “Pakistan is not a good country” y después seguido de “qué bien EEUU” (imagínense nuestras caras).

La cuestión es que entramos casi primeros y por eso pudimos tener fotos poco pobladas. Es grande grande grande grande… y hermoso hermoso hermoso… todo de mármol blanco. Se calcula que trabajaron ahí cerca de 20.000 obreros (pero seguro que fueron más o los tipos eran como los dioses hindúes, con muchas manos y muchas cabezas, porque es tan grande que es muy difícil imaginarse cómo se pude hacer algo así).

Lo caminamos todo, nos pusimos unas bolsitas blancas en los pies (obligatorias) para no manchar los pisos, sacamos todas las fotos que pudimos y nos fuimos. Queriendo quedarnos solo mirándolo.

Otro punto interesante son algunos efectos visuales del propio Taj Mahal. En las puertas principales tienen una franja con el Corán que las rodea. Para que se vea parejo de todos lados, estas escrituras van incrementando en tamaño hacia arriba. Así que desde abajo se ve todo parejito. Algunas columnas parecen ser octogonales vistas desde lejos, pero desde cerca son redondas con piedras que dibujan sombras. Al ser de mármol blanco va cambiando de color con el color del sol, a la mañana es más opaco, luego amarillo y por último blanco radiante (casi imposible de ver directo). Los jardines que lo rodean le dan una sensación de lejanía particular, si uno puede verlo sin ver los jardines (como desde la puerta exterior), el Taj parece más grande, si se ven los jardines se ve mucho más chico (es muy raro, pero cierto).

Después de verlo y recontra verlo, nos fuimos por el desayuno atrasado (hace frío en serio y sin nada caliente, en ayunas hay un punto donde cuesta mantenerse en pie frescos y sonrientes). Y a descansar un ratito.

Al rato nos fuimos con el mismo guía que era un copado al Red Fort. El fuerte rojo es como todo fuerte rojo: rojo y grande grande. Además de ser hermoso, estuvo bueno porque pudimos hablar bastante con el guía y nos contó cosas de la vida y nos preguntaba cómo era en Argentina. Después de intercambiar sobre las modalidades de armar parejas, nos dice: Ojalá que en la próxima vida nazca en Alemania o en Argentina, donde existe el divorcio y donde uno puede elegir con quien casarse. Y nosotros le dijimos, pero no existen los hombres casados con varias mujeres a la vez. Y se nos quedó mirando como si no entendiera. De a poco nos fue contando muchas cosas, por ejemplo, la primera esposa debe consentir si el marido se quiere casar con una segunda, si la primera dice que no, él no puede casarse nuevamente. Y nos comentó que en los templos hay tantas parejitas, porque está prohibido verse antes del matrimonio o con alguien que no sea el prometido, asi que se van a los templos y a los lugares turísticos para besuquearse un rato. Nos comentó que hacía 3 meses el padre de una chica había matado a un muchacho porque la había visto y besuqueado sin ser su prometido y sin que su familia estuviera de acuerdo. Hacete el vivo, vos!

Seguimos visitando otros templos y tumbas, pero lo más divertido fue seguir charlando con el guía que era un copado y nos ayudó a entender un poco que es lo que pasa en la India, que para nosotros es tan difícil de comprender.

Detrás de uno de los templos, vimos pasar un río muy contaminado llamado Yamuna, es un río santo. Lo que nos llamó mucho la atención fue ver a un chico bañándose en el río, nadando y jugando. Ana le sacó unas fotos y el chico la saludaba desde lejos.

Otro lugar importante que visitamos fue el Monkey Temple (templo del mono), en realidad es un templo/ciudadela que por fuera parece el Cow Temple (templo de la vaca). Hay una gran cantidad de vacas que obstaculizan la entrada al templo. Una vez adentro empezamos a caminar y nos dimos cuenta por que se llama Monkey temple. Cientos de monos garroneadores de bananas. Las escalinatas nos fueron llevando a distintos lugares; los más particulares fueron unos piletones donde había hombres y mujeres bañándose o lavando la ropa. El agua era de un color petróleo y con un aroma muy fuerte. Nos sorprendió un poco ver esta imagen, pero luego en otros lados nos resultó muy natural.

jueves, 9 de febrero de 2012

Jaipur - o como un guía boludo puede hacer una ciudad fea



Tal como les habíamos comentado, tomamos un tour que nos llevó por distintos lugares, luego del city tour por Delhi salimos en un auto con rumbo a Jaipur.

El chofer hablaba un inglés a lo Roberto Kenedy (o un poco peor también). Nos llevó por rutas en buen estado, y después de unos 100 km, nos acostumbramos al tráfico. Una de las situaciones un poco extrañas era ver venir autos en contramano en una autopista, o frenar casi de golpe porque había vacas en el camino.

Al llegar a Jaipur, nos habían prometido un guía que hablaba castellano, nosotros contentos porque el inglés que se maneja es el turístico, o sea, no da mucho para entablar una conversación que salga un poco de lo usual, así que estábamos encantados con la posibilidad de poder conversar. La cuestión es que el muchacho nos dice, hola! Ahora vamos a andar en elefante, son 900 rupias por cabeza. A las 7 de la matina. Hola, y rupias juntas no se llevan bien, pero bueno, ahí estábamos.

Le comentamos que teníamos la vuelta en elefante ya incluida en el precio que habíamos pagado originalmente, ante lo cual nos encontramos con dos terribles caras, el conductor y el guía no estaban muy contentos, y eso que el conductor era el tío del flaco al que le contratamos el tour. Llegamos a Amber Fort (afueras) y nos dimos cuenta que para hacer la vuelta al elefante había que esperar media hora larga (nos habían dicho que si salíamos a las 6 de la mañana no teníamos que esperar), ante lo cual dijimos, no, gracias. Vayamos a las papas. Templo templo templo.

Empezamos por el Amber Fort, un fuerte muyyyyy grande con estructura musulmana-persa, nos sentimos como que estábamos en el castillo del Principe de Persia. Con el guía seguía todo mal, Ser tuvo una discusión de blanqueo con él que ayudó a sacar la bronca, pero no a sacar el mal humor. Resulta que el señor nos dice: la entrada son 600 rupias, y nos muestra una entrada del día anterior y válida por 2 días (o sea, la que sacaron otros como nosotros). Y se mete las 600 rupias en el bolsillo. Mal ahí. Dimos vueltas por el palacio, a esta altura ya hablábamos en un inglés de mierda (porque el guía hablaba un mal español y un pésimo inglés). El don, cada vez que se refería a los hindúes lo hacía con un tono medio pedantón y chistoso: ellos creen en cualquier cosa… una vaca es un dios!... y así... tampoco nos cayó bien eso.

Nota: La entrada la teníamos que pagar igual, sólo nos molestó el tema de que se quedara él con la plata, cosa que se lo recalcamos varias veces.

Pasamos de pasadita por el Water Palace (el Palacio de agua) y sacamos unas fotos, no se puede acceder a él y según nos dijeron está abandonado, pero tiene unos árboles perfectamente cortados con copas circulares, así que nos queda la duda. Era el lugar donde el rey de turno iba de veraneo, y sólo se puede acceder en barquito.

Seguimos con el observatorio. El observatorio de Jaipur es muy famoso, es como una manzana toda dedicada a medir el tiempo. Quien lo construyó estaba un poco obsesionado con medir los tiempos. De hecho, hay un reloj que solo tiene 2 segundos de medida mínima. O sea, hace mucho muchos años, el tiempo ya se media con una precisión terrible. El observatorio es precioso y todo es a tracción luz del sol sobre mármol y estructuras de cemento, alucinamos. Y con la medición del tiempo también viene la astrología, así que según la época del año, como pega el sol, en que cuadrante estás. Ludovika frente a esto, alucinaría o se quedaría sin laburo con su poesía.

Terminamos en la ciudad rosa, el City Palace (obviamente todo rosa) y el Hawa mahal. Nos contaron que cuando fue un rey inglés se enteraron que su color preferido era el rosa y por eso pintaron la ciudad de ese tono. Y ahora ya es símbolo de la ciudad.

Nos fuimos a descansar al hotel y a dormir… al otro día derechito para Agra.

Pd: El guía no recibió tip extra.

martes, 7 de febrero de 2012

Impresiones sobre la India



Como nos cuesta mucho escribir sobre la India y sobre Nepal, nos pareció una buena idea hacer un punteo de cosas antes de repasar el itinerario. Asi que queremos compartir algunas de las cosas y situaciones que nos llamaron la atención y nos dejaron medio perplejos.

- Que las vacas sean sagradas no es ninguna novedad. El gobierno las proteje y castiga a quien las lastime o se meta con ellas (incluso después de muertas).
- En su mayoría son hinduistas, siguen los musulmanes, católicos y budistas.
- Los hinduistas creen en varios dioses (principalmente tres): Brahma (Creador), Vishnu (Conservador) y Shiva (Destructor). Los tres son parte del un dios más general que algunos llaman OM.
- Muchos de los musulmanes con los que nos topamos parecen tener como principal objetivo ganar dinero a costa de los turistas, no nos cayó muy bien esto.
- El resto de los dioses son deidades que vienen de la familia de estos tres, o dioses dedicados a otros elementos o fenómenos más cotidianos.
- Es una sociedad de castas y saltarse de una a la otra es muy difícil (por no decir imposible).
- La sociedad es machista, se veía a la hora de las interacciones con nosotros. Ej: venían directo a ayudar a Sergé a cargar la mochila, mientras que a Ana no.
- Por otro lado, los hombres son re lanceros, se le tiraban a Ana sin inconveniente alguno.
- Entre ellos parecen bastante irrespetuosos, se hablan como si se estuvieran gritando.
- India está lleno de obras a medio terminar, la frase “la terminará el gobierno que viene porque en unos meses hay elecciones” es un clásico.
- Se pueden encontrar montañas y montañas de basura por cualquier parte de la ciudad, incluso en los ríos.
- No se ven muchas ratas ni ratones (salvo en la estación de trenes de Varanasi, donde eran mayoría).
- Si se ven ardillas y monos. Muchos monos.
- India está lleno de colores, se puede ver en las ropas, en las especias, en los edificios, en las calles, etc.
- Los olores son muy intensos, desde especias y picante hasta olor a basura o bosta de animales.
- La pobreza es muy grande, pero en muchos casos las sonrisas de las mismas personas también lo son.
- Los baños son de letrina en su mayoría.
- Tanto la riqueza y lujo como la pobreza son dos puntos extremos muy marcados. Hoteles de altísimo lujo con autos importados afuera y al lado gente viviendo en la calle sobre montañas de basura.
- Las bicicletas pueden trasladar cualquier cosa: Garrafas, personas, gallinas, cerdos, tarros de agua o leche, etc.
- Hay camellos en la vida cotidiana, se los ve por la calle tirando carros como en Argentina pueden verse los caballos.
- Los elefantes suelen ser más for-export, pero hay bastantes. Los más turísticos con la cara pintada.
- Los reyes y reinas vivían de una manera increíblemente ostentosa.
- A los reyes los llaman majaras.
- La comida suele ser especiada hasta la médula, no siempre picante, pero en su mayoría sí. Un ejemplo del condimento es que en plato de pollo son salsa, el pollo acompaña a la salsa y no al revés.
- La mayoría de las mujeres usan Saari.
- Las que están casadas llevan diferentes signos para indicarlo: Bindi en la frente, Raya roja en el pelo, arito en la nariz y anillos en los pies.
- Hay muchos ritos de buena suerte y en su mayoría intentan cumplirlos todos. Desde hacer mandalas con tiza en el piso de la calle frente a la puerta, hasta salpicar la puerta con pintura roja todas las mañanas.
- Los trenes son MUCHO mejores que otros que vimos (Vietnam), salvo que la primera y segunda clase sólo puede ser accesible por turistas o por menos del 10% de los Indios.
- En los restaurantes hay carta de panes.
- Todavía hay hombres con muchas mujeres.
- Aún se arreglan los matrimonios. Existe el divorcio pero es costoso y se ve como una deshonra a la familia.
- Conviven restaurantes limpios y caros con puestos de la calle donde bromatología se haría una panzada. Ahora sólo pedimos un restaurant limpio, no uno lindo.
- Los McDonalds existen y venden combos de huevo, pollo, pescado, etc (pero nunca conocerán el Big Mac).
- Fuimos a comer a la casa de uno de los guías, primero comen los invitados, después él y por último las mujeres y niños de la casa.
- Eructar, escupir haciendo todo el ruido posible, tirarse pedos, etc es más que común en público. Y mientras más fuerte y ruidoso, mejor.
- Tienen mucho miedo a los atentados, te revisan por todos lados (revisión de bolsos y cacheos son usuales en lugares públicos).
- Entre los hindúes y los musulmanes parece que está todo mal, hubo algunos choques entre distintos grupos. De todas formas los musulmanes con los que hablamos (guías), eran bastante irrespetuosos refiriéndose a los hindúes.

sábado, 4 de febrero de 2012

New Delhi - Que difícil escribir sobre la India



Después de hacer el video de los simpsons de "ya llegamos a la india" llegamos a Nueva Delhi.

El aeropuerto es bastante distinto a los que veníamos viendo, tiene olor a especias y mucha alfombra trabajada.

Nos encontró nuestro chofer que nos llevó a un hotel en una zona de central Delhi que metería miedo al más guapo.

Al otro día y luego de hacer un par de llamados, acordamos un tour por varias ciudades de India (Delhi, Agra, Jaipur y Varanasi) y un toque por Nepal (Kathmandu).

En Delhi arrancamos visitando el Templo de loto. El templo pertenece a una religión que unifica todas las creencias de las distintas religiones.

Ahí nos dimos cuenta que parte de lo que nos habían dicho sobre la falta de espacio privado era cierto. Son MUCHOS MUCHOS MUCHOS los indios. Por donde mires hay muchas personas, se empujan, es todo un caos.

El tráfico es un caos. Algunos ejemplos: En la ruta aparecen autos en contramano, vacas durmiendo en el camino, camellos o elefantes por la calle.

Luego fuimos a ver la mezquita y faro de Qutub Minar donde empezamos a ver un poco de piedra roja, que nos acompaño por todo el viaje. Ahí empezamos a notar que para hacer una tumba hacen FLOR de bolonqui. Son enooooormes.

Nos tomamos un rickshaw (o hombre-bicicleta que lleva varias personas atras) por el mercado de las especias (Chandni Chowk Market). Gran parte del peso de nuestras mochilas viene de esa visita.

India gate, una versión india del arco del triunfo. Un trazado de calles muy europeo, grandes avenidas, muchos parques. Una buena entrada de Nueva Delhi (cuando movieron la capital de Delhi a la Nueva Delhi). Los británicos se dieron los gustos en vida.

Luego seguimos recorriendo un poco de la ciudad pasando por alguna que otra tumba al estilo Taj Mahal y otros lugares más.

Nota al margen:

Es muy difícil escribir sobre la India, hay mucha pobreza, gente bañándose en lugares donde el riachuelo es un río claro y limpio. Eso contrasta absolutamente con los lugares increíbles.