domingo, 12 de febrero de 2012

Varanasi o Veranes



Varanasi es una de las ciudades más antiguas de la India ( y según dicen algunos, una de las ciudades más antiguas de la humanidad ). Un aura espiritual la recorre en cada calle.

Llegamos luego de una noche en un tren nocturno de la India (la calidad de los trenes es superior a los de los vietnamitas en un 127%). Allí nos esperaba un guía con cara de pocos amigos que nos llevó al hotel para que dejemos las valijas, hacer el checkin y arrancar la mañana. Este ritual se volvió costumbre tanto en la India como en Nepal.

Como primera parada tuvimos un templo dedicado a Shiva. Fue una suerte que nuestro guía (que al final resultó ser un GROSO) fuese hinduista, ya que nos hizo una buena reseña y explicación sobre cada uno de los dioses, semi dioses, elementos y objetos que estaban en el templo. El templo quedaba en el medio de una ciudad universitaria. Los estudiantes pasaban por el templo antes de ir a una clase ya que uno de los ritos era pedirle a Shiva que limpie su cabeza de conocimientos para poder adquirir nuevos.

Una vez que terminamos de caminar por ese templo y por la ciudad universitaria nos fuimos al atardecer a visitar el Ganges (se me pianta un lagrimooooon). El Ganges o Mother Ganga es un río sagrado que baña las costas de Varanasi. A su orilla están los Baths o escalinatas que sirven para muchas cosas. La gente en esos baths:

- Crema los difuntos y tira sus cenizas.
- Si la persona antes de morir era santa, simplemente tiran el cuerpo sin cremar.
- Construyen templos (de todo tipo).
- Hacen toda clase de ritos y rituales.
- Se sienta a meditar.
- Lava su ropa.
- Se baña para limpiar sus pecados.
- Hacen ofrendas a la madre Ganga.
- (entre otros)

Tomamos una barca manejada por un niño de 15 años que nos llevó a recorrer el Ganges al anochecer. Es un lugar precioso, místico. Lo recorrimos de punta a punta, pasamos también a la otra orilla (en época de lluvias no existe otra orilla). Hicimos nuestra propia ofrenda desde la barca. Una vez que anocheció nos fuimos a ver uno de los rituales que se hacen de cara al Ganges desde un Bath. Una serie de monjes cantan, hacen ofrendas, rezan y demás durante una hora.

Terminado el paseo por el Ganges nos fuimos a ver un recital de citara y tabla a un callejón olvidado, en la escuela de un lutier. Después nos dimos cuenta que la escuela estaba de espaldas al Ganges (a los pies de un Bath).

Agotados pero felices volvimos al hotel para descansar un poco y disfrutar de una cena y una cama. Peeeeero como siempre, nos acostamos tarde y nos levantamos temprano. Así que a las 5am ya estábamos arriba esperando a nuestro guía que nos llevó a ver el amanecer en el Ganges. La bruma era importantísima, la barca era la misma, pero la gente se multiplicó por cientos. A estas horas había mucha más vida en el Ganga. Pudimos ver todas las cosas que les comentamos arriba pero todas al mismo tiempo y nos dimos cuenta la importancia de este río sagrado para los hindúes.

El día siguió como todos esos días que amanecemos antes del amanecer, somnolientos pero sonrientes (=

Continuamos viendo las calles de Varanasi y sus infinitos recovecos. En el barrio musulmán vimos como hacían los saaris a mano en los telares. Y sin dar puntada sin hilo, Ana se compró uno. Ahora a aprender a ponérselo y a buscar una oportunidad propicia para hacerlo.

La cena fue el momento donde nos sacamos todas las dudas y más con nuestro querido guía Dobay, que pertenecía a la casta de los Brahamins (o los sacerdotes). Ya subiremos algunas de las cosas que nos comentaba este buen hombre.

Entrados en la noche nos fuimos a la terminal de trenes para emprender nuestra vuelta a Delhi donde nos esperaba el avión para Nepal. El tren se demoró 4 horas más de lo estipulado en llegar a la estación, así que nos divertimos mirando el andén y las cientos de ratas que había en él. No perdiendo la oportunidad de charlar sobre la India con el guía.

2 comentarios:

  1. Muy buena la foto!, queremos mas!!!
    Nos estamos volviendo insaciables, y con estos relatos y fotos no los extrañamos (casi nada), tal vez un poquito al guardian de las mochilas.
    No veo la hora de que lleguen al relato de Nepal, y les advierto, por anticipado, que quiero mas detalles!!!
    Saludos desde Mataderos (la capital de la verdadera CARNE!!!)

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  2. > ya que uno de los ritos era pedirle a Shiva que limpie su cabeza de conocimientos para poder adquirir nuevos.

    A mi me pasa lo mismo... como cuando tomé ese curso de vinos y se me olvidó como conducir.

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