Agra es la famosísima ciudad que aloja al famosísimo Taj Mahal, ese edificio blanco que vemos en las fotos y que todas las estrellas posan con él de fondo. Por supu que nosotros también lo hicimos y lo pueden ver en las fotos (nos sentamos en el banquito donde se sentó Lady Di, fa).
Resulta que una vez hubo un Mahara de la dinastía mongol que se llamaba Shah Jahan, que reinó a mediados del milenio del 1600 y tenía varias esposas, a la usansa musulmana. Pero había una que quería mucho mucho mucho que se llamaba Mumtaz Mahal y que falleció dando a luz a su 14avo (no sabemos cómo sería en letras) hijo. El tipo era muy prolífico, no? Entonces don Mahara le construyó en su honor el famosisisimo Taj para que sus restos estén ahí. Por la motivación es también conocido como el Templo del Amor.
A la distancia o en algunas fotos, el Taj parece blanco parejito, pero no. Todos los dibujos y lo que parece pintura son incrustaciones de cerca de un centímetro (intentamos sacarles fotos pero fue muy difícil). Y lo que se ve de cerca blanco está todo esculpido con flores y con formas geométricas...
Ese día amanecimos a las 5 y media de la mañana para salir a verlo al amanecer. Llegamos a las 6 allá. Pero resulta que no abre hasta que ya amaneció. Está abierto desde el amanecer hasta el atardecer. Llegamos de noche, sacamos las entradas (caras caras) y nos fuimos a hacer la fila mientras iba aclarando. Las filas son 4, dos para locales y dos para extranjeros. Dos para mujeres y dos para varones. Aún cuando en la fila de mujeres extranjeras había poca gente, el guía sugiere que Ana se mande a la de locales (porque era más good). Asi que primera en la fila. Ya desde que era de noche había un montón de guardias con escopetas muy grandes dando vueltas. Para entrar hay que pasar por dos cosos de esos que detectan metales, y te toquetean los y las guardias. Así que pasadas las situaciones indeseables según nos comentaron el por qué de eso es porque “Pakistan is not a good country” y después seguido de “qué bien EEUU” (imagínense nuestras caras).
La cuestión es que entramos casi primeros y por eso pudimos tener fotos poco pobladas. Es grande grande grande grande… y hermoso hermoso hermoso… todo de mármol blanco. Se calcula que trabajaron ahí cerca de 20.000 obreros (pero seguro que fueron más o los tipos eran como los dioses hindúes, con muchas manos y muchas cabezas, porque es tan grande que es muy difícil imaginarse cómo se pude hacer algo así).
Lo caminamos todo, nos pusimos unas bolsitas blancas en los pies (obligatorias) para no manchar los pisos, sacamos todas las fotos que pudimos y nos fuimos. Queriendo quedarnos solo mirándolo.
Otro punto interesante son algunos efectos visuales del propio Taj Mahal. En las puertas principales tienen una franja con el Corán que las rodea. Para que se vea parejo de todos lados, estas escrituras van incrementando en tamaño hacia arriba. Así que desde abajo se ve todo parejito. Algunas columnas parecen ser octogonales vistas desde lejos, pero desde cerca son redondas con piedras que dibujan sombras. Al ser de mármol blanco va cambiando de color con el color del sol, a la mañana es más opaco, luego amarillo y por último blanco radiante (casi imposible de ver directo). Los jardines que lo rodean le dan una sensación de lejanía particular, si uno puede verlo sin ver los jardines (como desde la puerta exterior), el Taj parece más grande, si se ven los jardines se ve mucho más chico (es muy raro, pero cierto).
Después de verlo y recontra verlo, nos fuimos por el desayuno atrasado (hace frío en serio y sin nada caliente, en ayunas hay un punto donde cuesta mantenerse en pie frescos y sonrientes). Y a descansar un ratito.
Al rato nos fuimos con el mismo guía que era un copado al Red Fort. El fuerte rojo es como todo fuerte rojo: rojo y grande grande. Además de ser hermoso, estuvo bueno porque pudimos hablar bastante con el guía y nos contó cosas de la vida y nos preguntaba cómo era en Argentina. Después de intercambiar sobre las modalidades de armar parejas, nos dice: Ojalá que en la próxima vida nazca en Alemania o en Argentina, donde existe el divorcio y donde uno puede elegir con quien casarse. Y nosotros le dijimos, pero no existen los hombres casados con varias mujeres a la vez. Y se nos quedó mirando como si no entendiera. De a poco nos fue contando muchas cosas, por ejemplo, la primera esposa debe consentir si el marido se quiere casar con una segunda, si la primera dice que no, él no puede casarse nuevamente. Y nos comentó que en los templos hay tantas parejitas, porque está prohibido verse antes del matrimonio o con alguien que no sea el prometido, asi que se van a los templos y a los lugares turísticos para besuquearse un rato. Nos comentó que hacía 3 meses el padre de una chica había matado a un muchacho porque la había visto y besuqueado sin ser su prometido y sin que su familia estuviera de acuerdo. Hacete el vivo, vos!
Seguimos visitando otros templos y tumbas, pero lo más divertido fue seguir charlando con el guía que era un copado y nos ayudó a entender un poco que es lo que pasa en la India, que para nosotros es tan difícil de comprender.
Detrás de uno de los templos, vimos pasar un río muy contaminado llamado Yamuna, es un río santo. Lo que nos llamó mucho la atención fue ver a un chico bañándose en el río, nadando y jugando. Ana le sacó unas fotos y el chico la saludaba desde lejos.
Otro lugar importante que visitamos fue el Monkey Temple (templo del mono), en realidad es un templo/ciudadela que por fuera parece el Cow Temple (templo de la vaca). Hay una gran cantidad de vacas que obstaculizan la entrada al templo. Una vez adentro empezamos a caminar y nos dimos cuenta por que se llama Monkey temple. Cientos de monos garroneadores de bananas. Las escalinatas nos fueron llevando a distintos lugares; los más particulares fueron unos piletones donde había hombres y mujeres bañándose o lavando la ropa. El agua era de un color petróleo y con un aroma muy fuerte. Nos sorprendió un poco ver esta imagen, pero luego en otros lados nos resultó muy natural.
Muy bien relatado y con lujo de detalles. En esta oportunidad relatan la visita a lugares sagrados y muy bellos. Sigan disfrutando. Un beso grandote.Ester y Alberto
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