(falta la imagen, internet a veces no quiere subir fotos)
Por qué es tan difícil hablar y escribir sobre Kathmandu?
Hay quienes dicen que nos constituyen palabras, hay quienes dicen que nos constituye materia, hay quienes dicen que los sentimientos son lo más representativo que tenemos.
Kathmandu es materia, es sentimiento, es cuerpo y es edificio.
(Están hablando de fasssoo, comentario de Serge)
Así como las banderas a las que sacamos mil fotos, los colores de Nepal son 5: aire, fuego, agua, tierra y éter. Y todos estamos compuestos por los cinco. Así como los mantras escritos en las banderas que cuelgan en las alturas para que el viento los haga pasear por el aire, nosotros nos sentimos un poco bruma en Kathmandu. Está en todos lados, sin estar en alguno en particular.
Kathmandu tiene ese no se qué que no se puede poner en palabras. Tal vez sea ese frío intenso, o la tierra de las calles, o la bruma espesa de la mañana, o las montañas tan altas, o los mantras por doquier... tal vez sea por eso junto.
Al igual que en Vietnam, nos sentimos distintos. Porque no está suavizado para el turismo. No está tan preparado, no está tan for export. Si bien hay muchos negocios de muchas cosas... en los templos se respira ese aire que pone en jaque al mejor alfabeto y a las palabras más delicadas.
Ni bien llegamos al primer templo, al ver los ojos de buda en la altura con las banderas, Ana se puso a llorar. Había un muchacho en la feria de la entrada que estaba tocando el violín. Obviamente nos preguntó de dónde éramos. Buenos Aires, Sudamérica. Very far, my friend. Oh Yes, pero esto es tan bonito que vendría mil veces más. Querés comprarme un disco? Un violín? No puedo, todavía no puedo con lo que estoy viviendo. Y el tipo me dice: la música y este lugar genera esas cosas. Se sonrió, nos miró y se fue.
Nepal conmueve, o al menos la conmovió a Ana. Que nunca le gustó el frío, que nunca le gustó la bruma, que nunca le gustó la oscuridad. Todo eso junto. Y todo eso mágico.
Itinerario de viaje
Desde Varanasi nos tomamos un tren nocturno a Nueva Delhi, viajamos en primera cual buenos turistas y viajamos súper bien. Al llegar a Delhi, nos pasó a buscar nuestro guía nohabloinglés, nos llevó a su casa donde su hija nos cocinó y al ratito al aeropuerto a tomar un vuelo por Jet Airways. Según nuestras averiguaciones en Google, es la aerolínea india bajo costo y la más peligrosa. Según nuestras averiguaciones el aeropuerto de Nepal es uno de los más jodidos del mundo, porque está en el medio del valle de Kathamndú, en un valle en medio de los Himalayas. Cuando ves la pista, no se puede dudar o te la pones contra alguna montaña.
Haciéndonos los superados, al avión nos metimos. Casi llegando empezamos a sentir un poco de… turbulencias - qué lindo. Pero llegamos bien y dijimos, joya! El aeropuerto es pequeño, simple, con un estilo Las Toninas importante. Machimbre y alfombra marrón. Pagamos la visa y salimos pa’ fuera.
Nos estaba esperando un taxi que nos llevaría al hotel. Todo genial. El asunto es que el don empieza a manejar para el hotel y adivinen qué? Toda la ciudad una boca de lobo. Después nos enteramos que como la electricidad la provee India, después de las 7 y media de la tarde (que para acá ya es de noche hace rato) se corta la luz. Así que andando por calles de tierra, precipicios y sin ninguna luz, después de un rato llegamos al hotel.
En el hotel pensaron que éramos sherpas y nos dieron una habitación en el último piso (7 pisos por la escalera). Muy divertido hacerlo cargando las mochilas. Lo interesante era que la situación nos hacía pensar dos veces antes de salir. Y a la asiática, Ana cargando dos mochilas, Sergio y el chango del hotel, una. Puffff
Después de dormir con MUCHO frío y bien tapados nos dispusimos a salir a recorrer la ciudad. Al revisar bien notamos que una ventana estaba abierta de par en par (claaaa, así es muy fácil tener frio, je).
Pedimos un mapa y al marcar los primeros puntos de la ciudad donde pensábamos ir caminando, un señor nos saluda y nos dice que es nuestro chofer. Excelente!!! Ahora sí, fuimos a los mismos lugares que pensábamos ir pero en auto. Por un lado la ciudad era extremadamente grande para recorrerla a pie y el mapa lo bastante berreta como para asegurarnos unas horas de estar perdidos.
El primer lugar donde fuimos era el monkey temple (no volveremos a explicar el título). Después de subir unas cuantas escaleras (como le gustan esas porquerías a los nepalíes) llegamos a un lugar hermoso. Una estupa con los ojos de Buddha mirando el valle. Un par de ojos a cada lado, sumando cuatro pares. A su alrededor hay unos cilindros que tienen un mantra tibetano de protección. Las personas pasan haciendo girar los cilindros como si estuvieran rezando el mantra. La jodita es que adentro del cilindro hay unas escrituras que contienen ese y otros mantras escritos, cientos y cientos de veces. Así que con uno giros la persona es como si rezara miles de mantras.
El lugar transmite una paz increíble, lleno de gente del lugar y monjes que van a ese punto a rezar. Entre los ojos hay una nariz, que en realidad es el símbolo nepalí del 1, esto implica la unidad. De fondo se escuchan rezos de las personas, mantras de algún que otro templo o de algún vendedor que está queriendo vender su cd de mantras. Desde arriba se ve la ciudad (o al menos hasta donde la bruma nos permite ver). Y se ven cientos de banderas de muchos colores colgando hacia la estupa.
Luego de quedarnos en ese lugar como embobados simplemente observando todo, nos fuimos la una ciudadela dentro del la ciudad que es patrimonio de la Unesco. Las casas están hechas en madera con estilo mongol y tienen más de 300 años (las más nuevas). La gente vive ahí como en un cuento de hadas o como en una película al mejor estilo del tigre y el dragón.
Como Kathamandu no produce casi nada (muchas de las cosas son importadas), los pocos ingresos que tienen son a partir del turismo. Nos dimos cuenta que una entrada a esa ciudadela valía 75 pesos cada uno. Lamentablemente no teníamos ese monto en rupias nepalíes y un guía muy amablemente nos invitó a retirarnos de la ciudadela o comprar el ticket. Como ya la habíamos recorrido nos fuimos muy amablemente. El tema es que nos hacía salir por el lado contrario por el que entramos, así que tuvimos que hacer tiempo, separarnos y esquivar al guardia para poder volver al auto ;)
Cansados entre el viaje, las caminatas, levantarnos temprano, nos fuimos a ver la estupa llamada Bouda. Es una versión gigantesca de la estupa del monkey temple. Mucho más poblada, pero no menos bonita. En esta la gente puede subir a un primer nivel y recorrerla desde una galería que permite ver a la gente haciendo girar los cilindros. Paramos a comer una veggie burger en una terraza cercana con vista a Bouda. Aprovechamos para leer nuestro librito de introducción a las costumbres nepalíes.
Unas horas más tarde volvimos al hotel, no sin antes recorrer un poco la zona. Los negocios siguen un patrón bastante particular: Negocio de platería, lugar para comer, venta de equipo de escalada, venta de equipo de escalada, venta de equipo de escalada, platería, escalada, chucherías, escalada. Y así se repite infinitas veces. En los negocios de escalada se consiguen cosas truchisimas, otras copiadas de buena calidad, algunas originales de buena calidad y por último algunas excelentes. Los precios van subiendo según la calidad. Aprovechamos para equiparnos para el frío de Londres ;)
Ya cuando nos estábamos por acostar, aparece nuestro querido chofer y se dio la siguiente charla:
- Chofer: quieren ver el amanecer en las montañas mañana?
- Nosotros: siiii
- C: Ok, 4am los paso a buscar
- N: upssss .. ok, nos vemos a las 4am
Después de dormir muy poco a las 4am estábamos abajo esperando al chofer que nos llevó una hora a las afueras de la ciudad. Por caminos de montaña donde sólo podía pasar un auto (aunque era un camino ida y vuelta). Ahí subimos hasta el mirador de unas cabañas que están ubicadas en una colina con una vista envidiable. Esperamos muertos de frío hasta que empezó a amenazar el sol. Ahí empezamos a ver que lo que nos parecían nubes altas en el cielo, no eran más que las siluetas de las montañas. IN CRE I BLE el amanecer que vimos ahí. El sol empezó a salir muy alto, evitando las montañas. Duró un rato y luego las montañas se desvanecieron por la bruma, dando paso a las terrazas de cultivo aprovechan a cultivar lo poco que crece ahí.
Unas horas más tarde y té de masala de por medio, seguimos paseando por la segunda ciudadela de la ciudad y viendo distintos lugares hermosos. Desde un barrio donde la gente vive vendiendo sus trabajos en cerámica. Se ve a todos trabajar en comunidad armando, cocinando, vendiendo los productos. Uno más bonito que el otro. Nos imaginamos un lío traer los algún cacharro, así que nos quedamos con las ganas.
Agotados volvimos a la ciudad donde nos dedicamos a mirar todo lo que pasaba a nuestro alrededor. Es una ciudad extremadamente ameno y simple… y eso le da una belleza particular. Al otro día era nuestro último día en Kathmandu. Aprovechamos para hablar con la gente del hotel que fueron (después de los de Bangkok), los más amables anfitriones que tuvimos). Nos escribían poemas, nos regalaron un té verde orgánico nepalí, nos contaron sobre sus vidas, gente simple y muy afectuosa.
Definitivamente Nepal es un destino para volver y hacerlo con más tiempo y quedarse simplemente viviéndolo e ir un poco más a los pies de la montaña para poder disfrutar del excelente paisaje todos los días, todo el tiempo.
Que buen relato y las fotos.... con razon tardaron tanto en escribir, realmente un sentimiento desde lo profundo, Estoy escribiendo a ver si supero a la Rubia de Burzaco.....
ResponderEliminarBesos.
La Okupa
Chicos:
ResponderEliminarme encantaron las fotos. Mis favoritos son los cilindros con oraciones. Es fantastico pensar que mover un objeto con palabras sea rezar...
También me gustaron mucho las fotos del amanecer, me fascinan los paisajes de montaña, ni me quiero imaginar lo que debe ser conocer las más altas del mundo....
suerte en londres, ojo con los dulces... esperamos ansiosos su vuelta.
la rubia de burzaco